1. Bajo el asfalto no está la playa, los muros no hablan. A los muros se les habla, son un interlocutor silencioso, que juzga con su quietud: sabe de historia, lo ha visto todo. Todo lo que pueden ver en las calles acostadas frente a ellos. Las revoluciones conversan con los muros y ellos guardan testimonio de ese intercambio, ya sea en forma de dibujo o de escrito. CUNA Y TUMBA DEL NEOLIBERALISMO. CÓMETE A LOS RICOS. EL FIN DEL MUNDO ES MÁS FÁCIL DE SER IMAGINADO QUE EL FIN DEL CAPITALISMO. Esos escritos se encuentran en cada muro como testimonio de una conversación. Grandes escritos que claman por el fin de todo y el comienzo de algo. Esos escritos, sin embargo, no dejan ver lo esencial, no dejan ver esos pequeños escritos que gritan por no ser leídos. Esos pequeños escritos, ubicados en la parte más baja de los muros, en su basta, que sólo pueden ser leídos cuando uno se cae de bruces. Esos pequeños escritos, cuyas letras no se entienden del todo, que apenas se nota que son palabras...